viernes, 9 de diciembre de 2016

Florencia Servera. "El mochilero científico" (Siglo veintiuno-ciencia que ladra, 2016)




¡La ciencia se va de campamento! ¿Y qué puede aportarles a los amantes de la vida al aire libre? Aunque esos dos mundos parezcan incompatibles, todo tiene su costado científico: desde el armado de la mochila y la distribución de los objetos para que las caminatas no resulten agotadoras, hasta el modo de obtener agua de las plantas o determinar qué insectos o malezas son comestibles (y hasta beneficiosos). Así, para disfrutar al máximo de la aventura de recorrer selvas, bosques, montañas, playas o desiertos, la física, la química y la biología se ponen a disposición del viajero, porque hasta el más experimentado puede perderse o quedarse sin cantimplora.

Florencia Servera deja por un rato el laboratorio y el aula para conducirnos por otros laboratorios y otras aulas más amplios y desafiantes: los de la vida en contacto con la naturaleza. A través de montones de experimentos y actividades (que convertirán al lector en la envidia de sus amigos), nos enseña a construir una brújula o dominar la arquitectura del fogón perfecto, a filtrar agua y eliminar las bacterias perjudiciales, a orientarnos con el sol durante el día y con otras estrellas por la noche. Los instructivos valen para todos: para acampantes expertos y novatos, para los que prefieren quedarse en casa y hacer el asado en la terraza, para los curiosos que quieren aprender ciencia metiendo las manos en la masa.

Con la mochila a cuestas, la carpa bien armada, la bolsa de dormir esperándonos luego del fogón y la comida… a la ciencia, no hay campamento que se le resista. ¡Siempre listos!

jueves, 8 de diciembre de 2016

Emilia Cueto - Alberto Santiere (comps). "El estadio del screen" (Letra Viva-El Sigma, 2016)



Los próximos años marcarán al sujeto y sus vínculos como ninguna época precedente. La hiperconectividad no es sin los inmensos adelantos tecnológicos y estos son el brazo largo de un mercado que aspira a saturar al sujeto y aletargarlo. Crece una verdad alienante: más se oferta, más falta. El vacío existencial se intenta colmar con los artificios más brillantes de la historia. Para que “no falte nada”, no hay que faltar nunca. Por primera vez en la historia de la Humanidad el ser hablante tendría en apariencia la posibilidad de cumplir con su anhelo de que haya otro ahí todo el tiempo, disponible en cualquier momento, en cualquier lugar, un Otro de caras intercambiables. Sólo se necesita estar conectado. Durante milenios el ser humano tuvo que recurrir a complejos sistemas para mantener la promesa de Otro sempiterno, de Otro veedor y sabedor absoluto. ¿La promesa se habría hecho realidad? Ya no se trataría de una cuestión de fe, sólo haría falta tener un teléfono, una computadora, o cualquier otro dispositivo que permita la conexión ininterrumpida a la red. ¿Por qué alguien dejaría de estar conectado? ¿A cambio de qué renunciaría a tal satisfacción?

Cuando todo en apariencia queda cerca, ¿qué se aleja? ¿Qué se oculta en la era de mostrarlo todo? ¿Podría naturalizarse sin efectos para el sujeto el mirar una pantallita una vez por minuto ante cada sonido del dispositivo? Si el análisis oficia una “des-ilusión” necesaria para no repetir las trampas del taponamiento neurótico, ¿qué horizontes se abren ante gadgets que capturan ojos y oídos sin solución de continuidad? ¿Variaría la constitución subjetiva de los denominados “nativos digitales”? ¿Qué nuevas posibilidades de lazos podrán surgir en un mundo globalizado?

Los textos que aquí se presentan constituyen un aporte esencial a una temática que atraviesa no sólo a los practicantes del psicoanálisis si no también a quienes en tanto sujetos de esta "era digital" intentan propiciar líneas de pensamiento, lecturas e hipótesis que promuevan la reflexión. 

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Roberto Calasso. "El ardor" (Anagrama, 2016)



Hace cerca de tres mil años, en el norte de la India, floreció una civilización de una extraordinaria riqueza, que sin embargo no dejó reliquias arquitectónicas ni artísticas. Y es que su fortuna no se basó en las conquistas ni en la acumulación de tesoros sino en la insuperada sofisticación de una serie de textos en torno al Veda (el saber). Textos que, en su mayor parte, son minuciosas prescripciones para ejecutar los ritos, desde el más sencillo hasta el más complejo: el sacrificio. Calasso, que ya se dedicó a la religión de la India antigua en un libro memorable, Ka, vuelve ahora sobre ella para centrarse precisamente en la cuestión del sacrificio. ¿Qué es? ¿En qué consistía? ¿Cuál es la diferencia entre la mera violencia ejercida sobre un ser y la esencia del sacrificio? ¿Qué valor le damos hoy a ese concepto?

Con el magnetismo propio de una poderosa novela, el recorrido de Calasso en El ardor habla, también, de nuestra cultura: de lo que significa el progresivo abandono de las formas del rito, de nuestra dificultad ya casi insuperable para establecer un intercambio con lo invisible, y las distorsiones que ello causa en la historia y la sensibilidad presentes; del rito como forma de comunicación entre lo visible y lo invisible y de todo lo que la mentalidad positivista nos ha ocultado, haciendo que confundamos nuestra incapacidad para percibirlo con su inexistencia. «La actitud sacrificial –escribe Calasso– implica que la naturaleza tenga un sentido, mientras que la actitud científica nos ofrece la pura descripción de la naturaleza, de por sí desprovista de sentido.» Por eso, «el Satapatha Brahmana es un antídoto poderoso para la existencia actual».

Calasso es una figura única en el panorama intelectual de hoy: sin arroparse en jergas académicas, y poniendo en relación saberes tan complejos como la historia de las culturas y las religiones, la antropología moderna y los grandes debates del pensamiento de todos los tiempos, es capaz de desplegar ante el lector la esencia de aquellos libros legendarios y mostrar el modo en que aún tienen mucho que decirnos. El ardor que da título a este libro es el que se enciende en la lectura, no sólo como un aprendizaje sino también como una intensa experiencia del espíritu y de la inteligencia

lunes, 5 de diciembre de 2016

Estela Eisenberg. "El dolor psíquico". Angustia neurótica, dolor melancólico, masoquismo perverso (EUDEBA, 2016)


¿Qué es el dolor psíquico? ¿Puede equipararse con la angustia o con el duelo o existe en el aparato anímico algo que puede identificarse puramente como dolor y deslindarse de los otros fenómenos? En esta obra, Estela Eisenberg recorre las definiciones de Freud y Lacan acerca del dolor psíquico, a partir de un procedimiento que se centra en un asedio cercano a la letra de estos autores: una cuidada y rigurosa selección de citas le permite exponer y analizar las ideas que ambos han elaborado al respecto y apuntar sus propias conclusiones sobre un fenómeno de pertinencia no solo teórica sino también clínica.

sábado, 3 de diciembre de 2016

Giorgio Agamben. "El fuego y el relato" (Sexto Piso, 2016)


¿Qué está en juego en la literatura? ¿Cuál es el fuego que el relato ha perdido y que busca recobrar a toda costa? ¿Y qué es la piedra filosofal que los escritores, con el empecinamiento de los alquimistas, se esfuerzan en producir en el horno de las palabras? ¿Qué resiste, en todo acto de creación, a la creación misma, y de esa forma confiere a la obra su fuerza y su gracia? Agamben recoge en diez ensayos los motivos más urgentes y actuales de su investigación. Y, como siempre en sus escritos, la obcecada interrogación sobre el misterio de la literatura, misterio inquirido hasta en sus aspectos más materiales (la transformación de la lectura en el pasaje del libro a la pantalla), se entrelaza con una meditación sobre el otro misterio de la modernidad, ético y político, esta vez.

Podés leer un fragmento, haciendo clic aquí

viernes, 2 de diciembre de 2016

Diego Velázquez. "Lo que Lacan y Klein sabían del Otro". Simbolización y articulaciones clínicas (Letra Viva, 2016)



En el encuentro de dos teorías, siempre se corre el riesgo del reduccionismo. En este libro Diego Velázquez subvierte este peligro y reconduce las posiciones de Lacan y Klein hacia el fundamento de su experiencia clínica. En el núcleo de ambos planteos, se encuentra la cuestión de lo que escapa a la simbolización, lo que no puede ser representado, aquello que no tiene nombre pero pulsa el decir.

Escrito con la simpleza de quien sabe de lo que habla, sin tapujos ni slogans, este libro realiza un movimiento singular: ilumina un aspecto fundamental de la enseñanza lacaniana desde la perspectiva del psicoanálisis de Klein. La presencia del kleinismo en la clínica de Lacan desborda las citas ocasionales, y alcanza un borde real, una sombra latente. De ahí que Lo que Lacan y Klein sabían del otro esté destinado a ser un libro capital para quienes consideran que en psicoanálisis puede haber superación de teorías: no, por el contrario, hay interlocución entre esos lectores que llamamos psicoanalistas. Y el que no esté a la altura de esa conversación, está fuera del psicoanálisis.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Alain Badiou. "Elogio de las matemáticas". Conversación con Gilles Haéri (Capital Intelectual, 2016)


¿Cuáles son los vínculos entre la filosofía, las matemáticas y la felicidad? Ese es precisamente el tema de este libro, un recorrido por las matemáticas inventivas y creadoras,  lejos del mundo aristocrático de los especialistas pero también de la divulgación sin exigencias cuya utilidad se torna cada vez más incierta y oscura.

En un diálogo sin concesiones, Alain Badiou explora la influencia decisiva de las matemáticas en la obra de los más grandes filósofos y las ubica lejos del ejercicio ingrato que suele recurrir a ellas como método de selección de las elites. Las matemáticas poseen un interés extraordinario en sí mismo y deberían formar parte de la cultura general, como las bellas artes. Estamos ante una de las guías irremplazables para deshacernos de las opiniones dominantes y para hacer posible el acceso a las verdades, o a cualquier experiencia humana cuyo valor sea absoluto.


miércoles, 30 de noviembre de 2016

Giorgio Agamben. "Gusto" (Adriana Hidalgo, 2016)



En contraste con el estatuto de privilegio otorgado a la vista y el oído, en la tradición de la cultura occidental se clasifica al gusto como un sentido inferior, cuyos placeres el hombre comparte con otros animales y en cuyas impresiones no se mezcla lo moral. En Hegel, el gusto es lo contrario de la visión y la audición, porque, entre otras cosas, “no se puede degustar una obra de arte como tal, dado que el gusto no deja al objeto libre por sí, sino que lo disuelve y lo consume”. Sin embargo, en griego y en latín modernos, el gusto se relaciona etimológica y semánticamente con la esfera del saber, como un acto de conocimiento. A lo largo de los siglos XVII y XVIII se comienza a distinguir el gusto como una facultad específica, encargada del juicio y del disfrute de la belleza. Kant identifica el “enigma” del gusto como un cruce entre conocimiento y placer. Desde el principio el problema del gusto se presenta como el de “otro” conocimiento: un conocimiento que no puede dar razón de su saber, pero lo disfruta; y se lo caracteriza también como “otro” placer: un placer que conoce y juzga, de acuerdo con la definición implícita de gusto de Montesquieu, como “medida del placer”. La estética moderna, a partir de Baumgarten, está construida como un intento de investigar la especificidad de este “otro” conocimiento.

martes, 29 de noviembre de 2016

NOVEDAD. Éric Laurent. "El reverso de la biopolítica" (Grama, Bs.As., 2016)


La biopolítica somete los cuerpos a golpe de imágenes y de eslóganes. Pero el cuerpo siempre escapa a las identificaciones listas para su uso. El goce lo desborda, lo sorprende, lo "traumatiza". El psicoanálisis acoge a este cuerpo en tanto que habla de este trauma. La última enseñanza de Lacan, tal como la esclarece Jacques-Alaim Miller, aborda el goce a la contra de los espejismos del hedonismo. En la experiencia de un análisis, se parte del síntoma que hace sufrir. Se tiende a reducirlo mediante su sentido, su historia, su lógica. Entonces puede escribirse de otro modo, producir efectos de creación, artísticas o no. Así, Lacan lee a Joyce, con él concibe una lengua apta para alojar el goce y muestra su lógica.

Una vez situados los callejones sin salida del conformismo y su sombra de segregación, lo que queda es soportar el cuerpo que se tiene y hacer valer este tener primero que supera al ser, sus sortilegios y los últimos prestigios del padre.

jueves, 24 de noviembre de 2016

miércoles, 23 de noviembre de 2016

Serge André. "La impostura perversa" (1993). Paidós, 1995. Actualmente agotado



El clásico libro de Serge André, agotadísimo e inconseguible en físico,
 en la edición de Paidós de 1995, en español, haciendo clic aquí